Nos piden menos uso de coche y avión, ¿petición en general?
Miguel del Río | 05.04.2026
Los europeos tenemos que ir pensando en usar menos el coche. La Guerra de Irán tiene la culpa, y nos lo piden desde las alturas, en este caso la Comisión Europea. Bruselas casi nunca habla claro. Prefiere denominarlo “posible perturbación prolongada del comercio energético internacional”. Traducido significa más teletrabajo, nuevos límites de velocidad, permitir la circulación de vehículos según matriculas y días, además de no coger aviones. Ya ven que es más serio de lo que parece. Que se lleve a cabo es otra cosa. Por eso sería bueno que empezaran a dar ejemplo de puesta en práctica de estos nuevos modelos quienes los proponen.
Cuando desde la Unión Europea se impulsan proyectos e inversiones, y no se dispara a su propio pie aprobando un Mercosur, los europeos respiramos tranquilos, porque entonces es que la economía va bien. Sin embargo, cuando un comisario europeo pide más teletrabajo, no usar así vehículos, reclamar sistemas de rotación por matrícula para entrar en las ciudades, y llegar al extremo de plantear que no viajemos en aviones, todo ello para ahorrar combustible, entonces es que la cosa no va tan bien, todo ello por la Guerra de Irán y la escasez de petróleo y gasolina que genera.
No tiene pinta de que Trump reconozca el avispero en que nos ha metido a todos, con sus ataques a otros países que, si bien pretenden apropiarse de sus recursos energéticos, petróleo y gas principalmente, pudiera conllevar, como sucede, que genere una escasez general para todos aquellos que no son productores natos, caso de la Unión Europea. Para hacernos una idea, nuestro país cuenta con una autonomía de 105 días, sin necesidad de recibir nuevas compras petrolíferas. El tiempo corre, pero el Estrecho de Ormuz parece inexpugnable, tras la nueva gran metedura de pata bélica de Estados Unidos. Si será así, que Trump acaba de cesar a su jefe militar, asumiendo de esta forma la gran pifiada.
Resulta increíble, pero cuando los países más desarrollados, que viven en la abundancia, se ven frenados en seco por una inesperada crisis, lo que se aprecia es que no hay Plan B. A comienzos de este siglo, desde los Gobiernos de turno, entre ellos el español, se nos aseguraba que el petróleo ya no era el futuro, que se estaba agotando, y que habría que buscar y entrar en funcionamiento energías alternativas. Limpias las denominaron raudos. Así llegó lo del sol y los paneles fotovoltaicos, lo del viento mediante la energía eólica, lo marino, el Hidrógeno Verde y la Biomasa y Biogás, que es la obtención de energía a partir de materia orgánica, como residuos agrícolas o forestales. Pero Estados Unidos, Rusia y China han decretado que seguiremos mucho tiempo valiéndonos del petróleo, de ahí lo de hacerse con todas las reservas posibles, las que tiene Venezuela o Irán. Este hecho viene también a demostrar que es una tomadura de pelo todo lo que nos han venido contando sobre las energías limpias.
Y así hemos llegado al 2026, con sucesivas guerras, casi todas promovidas por el mismo personaje. Europa no las apoya, pero están provocando un freno económico, que viene precisamente de la escasez de gasolina, y de no saber con lo que vamos a contar en adelante. De ahí que se nos pide austeridad, aunque la palabra no se cita como tal. Se opta por recomendaciones como esta: «reducir los límites de velocidad en autopistas al menos en 10 km/h, dado que menores velocidades reducen el consumo de combustible en turismos, furgonetas y camiones».
Hay más iniciativas, que me temo no se llevarán a efecto. Durante la pandemia de Covid se habló mucho de potenciar el teletrabajo. Se aparcó la idea, y ahora la Comisión Europea vuelve a las andadas. Es obvio que si te quedas en casa no mueves el coche, pero nada se dice sobre el gasto de energía y comunicaciones varias a cargo del trabajador. La mayor sorpresa, al menos para mí, viene del planteamiento de evitar los viajes en avión. Aquí me entra la gran duda de si estas propuestas están dirigidas a todos por igual. Ya me entienden. Quienes plantean semejantes planes deben ser los primeros en dar ejemplo, algo que tradicionalmente no se viene produciendo, como sería preceptivo, para que sea visible que los poderes y sus representantes son los primeros en cumplir.
No quieren que lo parezca, pero el asunto es muy serio. Tal es así que incluso se pide «alternar el acceso de vehículos privados a las carreteras en grandes ciudades, según el día, ya que los sistemas de rotación por matrícula pueden disminuir la congestión y la conducción intensiva en combustible». La siguiente frase es para nota: “Es necesario estar preparados para una posible perturbación prolongada del comercio energético internacional».
Perturbación es lo mismo que alteración y desequilibrio, pero no suena tan fuerte. Vamos a ver lo que dan de sí todas estas posibles soluciones, teniendo en cuenta que estamos atrapados en dos frentes. Uno es la duración de la Guerra de Irán. Otro que las instituciones, en general, deben de ponerse al frente de concienciar a la ciudadanía de lo que hay. Con el inmovilismo total de la población hemos topado. Nada nos altera. De sopetón, llega este inesperado escenario de crisis no reconocida como tal. Que no lo digan, no significa que no sea así, cuando nos piden que trabajemos desde casa, no usemos el coche, no pisemos el acelerador, y no vayamos de vacaciones en avión. Claro como el agua.
Miguel del Río