Tribunas

Dios, en los momentos difíciles

 

Alberto García Chavida


Antonio García Condado, farmacéutico de Urda (Toledo)
en 'Horizonte' (Cuatro).


 

 

 

 

 

 

"Dios es bueno". En medio del dolor tras el trágico accidente ferroviario, el testimonio de una de las víctimas deja una profunda huella de amor y fe. Un recordatorio de lo que verdaderamente trasciende incluso en los momentos más difíciles.

Antonio García Condado de 78 años, el farmacéutico de Urda (Toledo), fue uno de los primeros en ver decenas de cadáveres bajo los amasijos de hierro y en atender a los heridos que ni siquiera tenían fuerzas para gritar ayuda. “Me impactó muchísimo la despedida de un moribundo con su mujer: ‘Maite, te quiero mucho, cuida de los hijos’. Las últimas palabras que dijo me conmovieron mucho: ‘Dios es bueno’”, recuerda Antonio, con lágrimas en sus ojos.

Es precisamente en los momentos más difíciles cuando necesitamos recordar que Dios no nos abandona. Su presencia no significa que vayamos a estar libres de dificultades, es algo más profundo: que nunca tenemos que afrontar solos nuestras dificultades. No es que Dios aparte las piedras del camino, pero sí que nos da fuerzas para seguir caminando, por muy fuerte que sea la tormenta, permanecerá a nuestro lado mientras dure y siempre.

A veces se hará presente en una persona que nos escucha, en una mano que nos ayuda, en unas palabras de esperanza. Es esa fuerza interior que nos permite levantarnos cuando creíamos que ya no podíamos más. No consiste la fe en no tener miedo, ni en vivir ajenos al sufrimiento. Consiste en mantener encendida una pequeña luz cuando todo parecía oscuro. Así se entiende que “la verdadera noche es luz”, parafraseando el título de un libro, de Carlos Villar. Es la luz de la cruz de Cristo, que nos muestra la senda del amor verdadero.

También Jesús conoció el dolor, la angustia y el abandono. Por eso podemos acercarnos a El con la confianza de quien sabe que no habla ante alguien indiferente a nuestro sufrimiento. Dios no siempre nos da las respuestas que buscamos, pero siempre nos ofrece su compañía. Y cuando nos parece que nuestras fuerzas se agotan, que ya no podemos más, siempre encontraremos en El nuestro refugio, nuestra esperanza y nuestra fortaleza.