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Julio Tudela: “Hay evidencia científica de que el feto puede sentir dolor durante el aborto”

 

El director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, Julio Tudela, responde a la ministra de Sanidad, Mónica García y sitúa entre las semanas 19 y 22 el momento en que existen conexiones neurobiológicas relacionadas con la percepción del dolor

 

 

 

25/09/26 | Marta Santín


 

 

 

  1. Otra nueva campaña institucional sobre el aborto
  2. Entre las semanas 19 y 22
  3. Base científica
  4. La cuestión no está cerrada
  5. La cirugía fetal y la analgesia
  6. “No es descartable” tampoco en el primer trimestre
  7. El debate sobre las secuelas en la mujer
  8. "Más que de sobra"

 

 

 


La ministra de Sanidad, Mónica García,
en rueda de prensa.

Foto: Europa Press.

 

 

 

La pregunta de una periodista de El Debate a la ministra de Sanidad, Mónica García, sobre si el feto puede sufrir durante un aborto ha abierto un debate científico que ahora entra en una nueva fase.

Julio Tudela, director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, ha publicado un análisis sobre la evidencia disponible y ha trasladado a Religión Confidencial que no puede afirmarse de manera tajante que exista evidencia científica que descarte el dolor fetal.

 

Otra nueva campaña institucional sobre el aborto

La controversia se produjo el pasado 22 de septiembre, durante la rueda de prensa de presentación de la nueva campaña institucional del Ministerio de Sanidad sobre el aborto, cuyo lema es “Todo estará bien. Porque abortar es tu derecho”.

La periodista preguntó a García si, desde el punto de vista sanitario, se puede garantizar que el feto no sufre durante la práctica de un aborto y si la intervención puede dejar secuelas en la mujer. La ministra respondió en tono irónico, cuestionando la formulación de la pregunta, diciendo que no entendía dicha pregunta e interrogó al informador si estaba afirmando que existía evidencia de sufrimiento fetal. Es decir, convirtió una pregunta en ideología.

“¿Crees que hay evidencia de que el feto sufre? No te voy a contestar porque es tan obvia la evidencia”, respondió García. A continuación afirmó: “Hay evidencia científica más que de sobra de que esto tampoco supone un trauma”, en referencia al posible impacto del aborto en las mujeres. El Debate recogió también la referencia de la ministra a la “carga negacionista de la realidad del derecho de las mujeres” que, a su juicio, contenía la pregunta.

Es precisamente esta afirmación sobre la evidencia científica la que ha llevado a Tudela a publicar su análisis. El director del Observatorio de Bioética sostiene que la cuestión del dolor fetal es bastante más compleja de lo que sugiere la respuesta de la ministra.

 

Entre las semanas 19 y 22

Tudela explica a Religión Confidencial que “en los abortos practicados a partir de las semanas 19-22 de gestación, existe evidencia neurobiológica de la presencia de receptores y conexiones talámicas que permiten la vivencia real de dolor físico durante el procedimiento destructivo”.

El investigador introduce así una cuestión fundamental: no todos los abortos se practican en las primeras semanas de gestación, por lo que, a su juicio, una afirmación genérica sobre la ausencia de dolor fetal debería tener en cuenta también los procedimientos realizados en etapas posteriores.

El sufrimiento del feto abortado: “En los abortos practicados a partir de las semanas 19-22 de gestación, existe evidencia neurobiológica de la presencia de receptores y conexiones talámicas que permiten la vivencia real de dolor físico durante el procedimiento destructivo”, sostiene Tudela en su artículo.

 

Base científica

La base científica que cita procede, entre otros trabajos, de una investigación publicada en Frontiers in Neuroscience en 2017 sobre el desarrollo de las fibras talamocorticales en el cerebro fetal humano. El estudio analizó cerebros fetales humanos entre las 7 y las 34 semanas posconcepción y observó que, entre las semanas 19 y 22, los axones talamocorticales se acumulan en la zona subplaca bajo la corteza somatosensorial; entre las semanas 23 y 24 penetran en la placa cortical.

Una revisión multidisciplinar publicada en JAMA concluyó que la evidencia disponible indicaba que la percepción fetal del dolor era improbable antes del tercer trimestre y situaba alrededor de las semanas 29-30 la posible existencia de percepción consciente, basándose en el desarrollo funcional de las conexiones talamocorticales.

Pero otros investigadores han cuestionado ese denominado “umbral tardío”. Es el caso del pediatra Carlo Bellieni, citado por Tudela, que sostiene que la corteza cerebral no sería necesariamente indispensable para la percepción del dolor y que determinadas estructuras subcorticales podrían desempeñar un papel relevante antes de la plena maduración cortical.

Una revisión publicada por Bellieni en Pediatric Research en 2021 sostiene precisamente que algunos argumentos utilizados para descartar el dolor fetal por la inmadurez cortical han quedado cuestionados por la investigación posterior.

 

La cuestión no está cerrada

Por ello, Tudela afirma a este periódico que “hay dolor fetal aunque no es posible precisar a partir de cuándo”. Las 18 semanas, añade, “pueden ser indicativas de esta posibilidad en el feto”.

El propio artículo del Observatorio de Bioética reconoce que existen posiciones científicas diferentes. Cita, entre otras, la del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y trabajos que sitúan la percepción consciente del dolor en etapas posteriores. Tudela considera, no obstante, que la cuestión no está cerrada y que presentar la ausencia de dolor fetal como una certeza científica absoluta resulta excesivo.

 

La cirugía fetal y la analgesia

Otro de los argumentos que utiliza el director del Observatorio de Bioética es la práctica de la cirugía fetal. Según explica a Religión Confidencial, “la cirugía fetal con anestesia directa para el feto se practica a partir de aproximadamente las 18–20 semanas de gestación, porque es en ese periodo cuando el feto ya presenta respuestas neuroendocrinas y hemodinámicas al estímulo nocivo y, por tanto, requiere analgesia y relajación específicas”.

Una revisión sistemática sobre anestesia en procedimientos quirúrgicos fetales señala que se han observado respuestas fisiológicas a estímulos nocivos entre las 16 y las 25 semanas, aunque advierte de que todavía no está completamente establecido hasta qué punto esas respuestas equivalen a un procesamiento consciente del dolor.

Tudela considera que esta incertidumbre debería llevar a aplicar el principio de precaución y no a afirmar que el dolor fetal está descartado.

 

“No es descartable” tampoco en el primer trimestre

El director del Observatorio de Bioética introduce además una segunda cautela. “No es descartable que tampoco haya dolor fetal en el primer trimestre del embarazo”, afirma a Religión Confidencial, aunque reconoce que no es posible determinar con precisión desde qué momento puede producirse una experiencia dolorosa.

En su artículo, Tudela insiste en que el desarrollo neurológico fetal es progresivo y que no existe un único instante en el que aparezca de forma repentina la capacidad de sentir. El estudio de Frontiers in Neuroscience que cita muestra precisamente que las conexiones talamocorticales se desarrollan durante un periodo prolongado y no mediante un proceso instantáneo.

 

El debate sobre las secuelas en la mujer

La segunda cuestión planteada por la periodista de El Debate fue si el aborto puede producir consecuencias psicológicas en la mujer. García sostuvo que existe evidencia de que el aborto no supone un trauma y criticó lo que consideró un intento de trasladar a las mujeres la idea de que no se recuperarían de él.

Tudela aborda también este asunto en su análisis, aunque aquí la literatura científica es igualmente objeto de debate. El Observatorio de Bioética recoge estudios que encuentran asociaciones entre aborto provocado y determinados problemas de salud mental, pero también reconoce que otros trabajos no han encontrado una relación causal clara y que existen posibles factores de confusión, como las circunstancias previas de la mujer, su salud mental o el contexto en el que se produce el aborto.

El sufrimiento de la madre: Tudela sostiene que “pretender que el aborto es una intervención neutra e inocua que no genera secuelas ni impacto psicológico es una tergiversación de evidencia disponible sobre las secuelas asociadas al aborto provocado”. El artículo añade que las consecuencias psicológicas “no aparecen conjuntamente en todos los casos”, una precisión que también recoge la revisión del Observatorio.

 

"Más que de sobra"

En su respuesta a Religión Confidencial, Tudela separa, en cualquier caso, la cuestión científica de la valoración bioética. “En cualquier caso, la existencia o no de dolor en la práctica abortiva no altera la consideración ética negativa que supone intervenir para provocar la muerte deliberadamente de un ser humano inocente”, afirma.

De este modo, el debate abierto tras las palabras de la ministra no se limita a una cuestión política sobre el aborto. La discusión científica se centra en cuándo aparecen y cuándo son funcionales las estructuras neurológicas necesarias para experimentar dolor, una cuestión sobre la que existen posiciones diferentes en la literatura médica.

La novedad que aporta ahora Tudela es poner sobre la mesa esas investigaciones para cuestionar que pueda darse por cerrada la cuestión afirmando que existe una evidencia científica “más que de sobra” que demuestra la ausencia de sufrimiento fetal.