Diócesis

 

La iglesia de Cantabria que parece un castillo vuelve a brillar tras 12 años de esfuerzo vecinal

 

La iglesia de San Pedro Advíncula de Cóbreces ha culminado una nueva fase de restauración después de una campaña ciudadana iniciada en 2014 para evitar que el deterioro obligara a cerrar el templo

 

 

 

07/09/26 | Marta Santín, X


 

 

 

Hay iglesias que forman parte del paisaje de un pueblo hasta convertirse en una de sus señas de identidad. Es el caso de San Pedro Advíncula de Cóbreces, en la costa occidental de Cantabria. Su silueta, con dos torres apuntadas y sus muros de piedra rojiza, sobresale entre los prados y puede distinguirse desde lejos. Ahora, después de años de trabajo y de una movilización protagonizada por los propios vecinos, el templo ha recuperado buena parte del aspecto que había perdido por el paso del tiempo.

 

 

 

  1. Todo comenzó tras un desprendimiento
  2. Una iglesia que parece salida de un cuento
  3. Todavía queda una última tarea

 

 

 


La parroquia de San Pedro ad Víncula
es una iglesia parroquial situada en Cóbreces.

 

 

 

La última fase de rehabilitación concluyó en julio de 2026 y ha permitido actuar sobre la fachada y los paramentos exteriores, completando un proceso que comenzó hace doce años, cuando el estado del edificio empezó a preocupar seriamente a los habitantes de Cóbreces. Así lo explica la Diócesis de Santander, que ha recogido el testimonio de Carmen Guardo, una de las personas que impulsaron aquella primera movilización.

“En el cartel de la colecta Pro Templos del año 2015, realizada el 9 de agosto, aparecía una foto de nuestra iglesia”, recuerda Carmen emocionada. “El entonces delegado de Patrimonio nos puso en contacto con una persona que nos echó una mano en el proyecto”.

 

 

 

 

 

 

Todo comenzó tras un desprendimiento

El punto de partida se sitúa en 2014, cuando se produjo un desprendimiento tanto en el interior como en el exterior de la iglesia. Los vecinos temían que el deterioro terminara provocando el cierre del templo y decidieron organizarse para intentar evitarlo.

Cerca de 500 habitantes se sumaron entonces a una recogida de firmas promovida por la Asociación para la Restauración de la Iglesia de Cóbreces. Aquella iniciativa permitió poner en marcha una relación de colaboración con el Obispado y buscar distintas vías de financiación para afrontar unas obras que, por las dimensiones del edificio, no podían resolverse con una única intervención.

La primera gran actuación llegó en 2015, cuando se reparó la cubierta con una inversión de 85.000 euros. La propia asociación consiguió parte de los fondos mediante aportaciones de vecinos y otras iniciativas, mientras que el Obispado contribuyó con 70.000 euros y el Ayuntamiento aportó otros 4.000 euros mediante una subvención.

Un año después se abordó la pintura interior y, posteriormente, se fueron sucediendo diferentes actuaciones. Entre ellas estuvieron la rehabilitación del ábside y el crucero, así como trabajos en las zonas situadas bajo las vidrieras. La Fundación Camino Lebaniego también ha participado en la recuperación del templo.

 

 

 

 

 

 

Una iglesia que parece salida de un cuento

El resultado permite recuperar la imagen de uno de los edificios religiosos más singulares de esta zona de Cantabria. La iglesia fue construida entre 1891 y 1894 según el proyecto del arquitecto Emilio de la Torriente y Aguirre y fue inaugurada en 1897.

Su arquitectura responde a un neogótico de influencia francesa, con planta de cruz latina, dos torres en la fachada, bóvedas de crucería, ábside semicircular y un cimborrio octogonal sobre el crucero. Las grandes ventanas apuntadas y sus vidrieras contribuyen a la luminosidad del interior.

La singular silueta del templo ha hecho que se convierta en uno de los grandes referentes visuales de Cóbreces. Su presencia se entiende además dentro de un conjunto patrimonial muy particular: junto a la iglesia se encuentra la Abadía cisterciense de Santa María de Viaceli, otro de los edificios que definen el paisaje de esta localidad. La relación visual entre ambos inmuebles fue considerada por el Gobierno de Cantabria un elemento patrimonial de especial relevancia.

El templo también está ligado al Camino de Santiago por la Costa, que atraviesa Cóbreces. La propia documentación del Camino Lebaniego recoge las actuaciones realizadas en los últimos años tanto en la iglesia de San Félix como en los paramentos exteriores de San Pedro Advíncula.

 

 

 

 

 

 

Todavía queda una última tarea

Aunque el aspecto exterior ha mejorado considerablemente y el interior ya ha sido objeto de varias actuaciones, la restauración todavía no puede darse por completamente terminada.

Entre las intervenciones pendientes se encuentra el suelo del interior del templo, cuyo estado se ha visto afectado por el paso del tiempo y por las características del terreno sobre el que se levantó la iglesia. También será necesario mantener una labor periódica de conservación para evitar que el deterioro vuelva a aparecer.

La historia de San Pedro Advíncula demuestra así que la recuperación del patrimonio religioso no siempre depende exclusivamente de una gran inversión pública. En Cóbreces, la rehabilitación ha sido posible gracias a una combinación de fondos del Obispado, instituciones, fundaciones y, sobre todo, pequeñas aportaciones y actividades promovidas durante años por los propios vecinos.

Doce años después de aquella primera movilización, la iglesia vuelve a ocupar el lugar que siempre tuvo en el paisaje de Cóbreces: el de un templo neogótico que domina los prados y recuerda, desde lejos, la particular historia de este pequeño pueblo de la costa cántabra.