Tribunas
06/08/2026
La biopolítica de la que habla don Luis Argüello
José Francisco Serrano Oceja
Crisis migratoria en la frontera entre Marruecos y Ceuta.
(ANSA)

Ningún organismo colegiado de la Conferencia Episcopal ha dicho ni mu sobre lo que ha ocurrido estos días pasados en Ceuta y sobre lo que está ocurriendo en estas horas.
Hemos tenido declaraciones del representante de la Comisión de Migraciones de la CEE, entiendo que a título de la Comisión, de algún obispo y también del presidente de la Conferencia Episcopal que ha publicado un interesante post en X que ha llevado a la cuestión a otros ámbitos.
Escribió don Luis Argüello: “La biopolítica es clave en el actual poder mundial. Se juega con la vida y se utiliza a las personas —sus sueños, hambre, sexualidad y datos— en favor del lucro y del poder. Las migraciones forman parte de esta estrategia. La invasión de Ceuta es un test. La demografía es un arma”.
Tengo que confesar que las referencias principales que tengo del concepto de biopolítica nacen del pensamiento de mi admirado y recordado don Dalmacio Negro. Ahí están las referencias en su libro “El mito del hombre nuevo” en el marco también del análisis de las bioideologías.
Definamos la biopolítica como “la acción política institucional –no solo del estado o del gobierno- cuyo objetivo es la gestión de la vida, especial y fundamentalmente la vida humana, para que sirva eficazmente a los objetivos del poder”.
Si desean profundizar más en este concepto les recomiendo visitar el Observatorio de Biopolítica, https://biopolitica.net
Estamos por tanto ante un proceso histórico en el que está en juego la vida humana. No sólo por la aplicación de los modelos cientificistas, que nos llevan al transhumanismo, por parte de los poderes en un sistema hipercapitalista.
De lo que se trata, y ahí está Ceuta, es del juego de tronos que utiliza la demografía explosiva frente a la demografía agónica como arma de guerra híbrida con la finalidad de desestabilizar sistemas que se encuentran con depresión inmunológica, como es España y como es también Europa.
Instrumentalizar a cientos de miles de jóvenes, sin la más mínima preocupación por su vida, para ese juego en el tablero de la nueva conformación del mapa mundial, actuando en las fronteras que siguen siendo “limes”, límites, ahora de lo humano, demanda una respuesta moral y una nueva conformación de la política en la que no se produzcan rupturas entre lo antropológico, lo económico y lo político.
Son muchas las alertas que están sonando en el actual escenario geopolítico. Como muy bien ha dicho el Servicio Jesuita a Migrantes, ante los recientes sucesos, “hay una confusión que busca fingir que estamos ante un fenómeno migratorio, pero esto va más allá, las personas que han entrado eran marroquíes, no migrantes procedentes de rutas africanas clásicas”. Por eso habla de una cuestión “eminentemente geopolítica”, en la que el fenómeno migratorio sería solo “la epidermis” de un problema más profundo.
José Francisco Serrano Oceja