Dar testimonio allí donde estemos, incluso en el mundial de fútbol
22/07/2026 | por Grupo Areópago
“Rezo todos los días, pero no porque estoy en el mundial” son declaraciones del seleccionador español de fútbol Luis de la Fuente, antes de la semifinal del partido de fútbol España-Francia. Respuesta que volvió a sorprender a los asistentes, porque además afirmó que no pedía ganar los partidos, subrayando “pido otras cosas: salud especialmente y lo demás, que me dé opciones a seguir peleando. Es lo que quiero. Con salud no tengo problema para pelear. Soy un guerrero y peleo todo, pero con salud. Si no tuviera salud, pues entonces ahí habría algún problema».
No es el único testimonio que ha trascendido en el vestuario de la selección española, el futbolista Ferrán Torres, compartió en redes que siempre lleva consigo una cruz y una imagen de la Virgen María, signos de fe importantes para él.
Estos son algunos ejemplos de una realidad que también se repite en los jugadores de otras selecciones. La fe cristiana forma parte de la vida de numerosos jugadores de élite que expresan con naturalidad sus convicciones religiosas. Los medios de comunicaciones se hacen eco en ocasiones de estos testimonios, como noticia destacable, así como de los gestos habituales que realizan, como santiguarse antes de comenzar un partido o al marcar un gol.
Por esto es muy importante nuestra presencia y nuestro testimonio cristiano en la sociedad, no sólo de los famosos sino de todos aquellos que creemos en Jesucristo porque a través de nuestro ejemplo, podemos transmitir valores como el respeto, la humildad, la solidaridad, la dignidad de toda persona y la búsqueda del bien común, además de dar a conocer el amor de Dios.
Los cristianos estamos llamados a vivir nuestra fe no sólo en ambientes donde resulte fácil hacerlo como en la Iglesia, sino también en aquellos contextos donde es más difícil hacerlo, en los sitios donde nuestra fe no sea aceptada, aquí es donde está el verdadero desafío. En muchos de estos lugares somos juzgados, criticados o incluso perseguidos por nuestras convicciones cristianas. Precisamente en estas situaciones es donde nuestro testimonio tiene más valor, donde estamos llamados a actuar con coherencia, con respeto, con sencillez y con fidelidad a los valores del Evangelio, como lo hace el entrenador Luis de la Fuente. Esta misión no sólo corresponde a los sacerdotes o de la vida consagrada sino a todos los fieles laicos, a todos los bautizados, y tenemos que llevarla a cabo en la familia, en el trabajo, en el deporte, en la política, en la educación, en el tiempo libre, en definitiva, en todos los ámbitos de la sociedad.
Nuestra fe tiene que ser auténtica, comprometida y coherente, independiente de la vocación a la que hayamos sido llamados, y debemos vivirla en la cotidianeidad en la que nos encontremos, de esta manera podremos ser testigos del Señor en medio del mundo, podremos ser sal y luz de la tierra.
GRUPO AREÓPAGO