Vaticano

 

El piloto que llevó al Papa a Tenerife en un vuelo crítico por la meteorología: “Es tan cercano que parecía el párroco”

 

Eduardo Cadenas, impulsor de los retiros Emaús en su parroquia, relata la emoción durante los quince minutos que conversó con León XIV y la tensión del vuelo: “Despegamos y Tenerife Norte estaba cerrado”

 

 

 

21/06/26 | Marta Santín, X


 

 

 

Hay experiencias que marcan una vida entera. Para Eduardo Cadenas de Llano Montijano, comandante de Iberia y uno de los impulsores de los retiros de Emaús en la parroquia de San Carlos Borromeo de Villanueva de la Cañada, el pasado viaje del Papa León XIV entre Gran Canaria y Tenerife fue uno de esos momentos imposibles de olvidar. Apenas veinte minutos de vuelo, pero una jornada cargada de emociones, responsabilidad y una conversación inesperada con el Pontífice que todavía le quiebra la voz al recordarla. Lo cuenta a Religión Confidencial.

 

 

 

  1. Cómo recibió la noticia
  2. "Me miró y le besé el anillo"
  3. Meteorología complicada en Tenerife Norte
  4. Los quince minutos de conversación con el Santo Padre
  5. "Es tan cercano y tan lleno de amor....."
  6. Un matrimonio católico

 

 

 


Eduardo Cadenas con su tripulación,
en el momento que el Papa sube al avión.

Foto: cedida

 

 

 

Nacido en Madrid en 1973, Cadenas ingresó en Iberia como piloto en el año 2000 y actualmente es comandante de la flota Airbus A-320/321 XLR. Fue uno de los cuatro comandantes elegidos para participar en los desplazamientos aéreos del Papa durante su visita a España.

 

Cómo recibió la noticia

La noticia le llegó en un momento muy especial. Coincidía con la celebración de las bodas de plata de un grupo de pilotos de Iberia que cumplían 25 años en la compañía. "Era uno de ellos, fue una fiesta muy emotiva", indica a Religión Confidencial. Tras el acto de homenaje, se le acercó su jefa, la comandante Beatriz Guasch Gallego, conocida como Bety, jefa de la flota Airbus A-320/321 XLR.

“Cuando terminó el cóctel se acercó mi jefa y me dijo que me había elegido. No daba crédito a lo que escuchaba. Recibí dos regalos ese día”, recuerda.

Todavía hoy no sabe exactamente por qué fue el seleccionado. “Supongo que soy de los veteranos de la flota, soy además instructor de vuelo de los nuevos pilotos que ingresan en Iberia, mi jefa sabe que soy católico y habrá elegido gente de la línea. Me siento enormemente halagado de que mis jefes confíen en mí en momentos tan delicados”.

 

 

 


Eduardo Cadenas con su tripulación,
en el momento que el Papa sube al avión.

Foto: cedida

 

 

 

"Me miró y le besé el anillo"

El día del vuelo comenzó de madrugada. “El viernes 12 me tuve que despertar a las 02:30 para prepararme e ir al aeropuerto de Madrid-Barajas. A las 04:00 cogí un avión que habían preparado con mucho mimo para el Papa”. Realizó un vuelo posicional en vacío hasta Gran Canaria, de unas dos horas y cuarenta minutos, donde se reunió con su tripulación para efectuar después el traslado del Santo Padre a Tenerife Norte.

Pero la ilusión de llevar al Papa convivía con una preocupación constante. La meteorología en Tenerife Norte era complicada.

"Tenía en la cabeza la preocupación del vuelo que, debido a la meteorología, era crítico", recuerda.

Con este pensamiento sobre el vuelo, vio al Papa subir por la escalerilla del avión. "Fue impresionante. Me miró y le besé el anillo, y fue un momento espectacular. Llevaba a mucha gente dentro de mi corazón”. Eduardo para de hablar porque todavía se emociona y se le quiebra la voz.

"Mucha gente estaba conmigo en el instante que le besé el anillo. Había compartido esta alegría con tantos familiares y amigos que allí estaban todos. En ese momento te sientes instrumento del Señor porque tu alegría se multiplica. Mi mujer, mis hijos, mis familiares y amigos casi estaban más contentos que yo", describe Eduardo con entusiasmo.

 

 

 


Eduardo Cadenas en el momento que besa el anillo al Papa.
Foto: cedida

 

 

 

Meteorología complicada en Tenerife Norte

Y llegó el momento crítico. “Estaba en pleno contacto con el centro de control operativo de Iberia y con la torre de Tenerife para tomar una decisión. También había que coordinarse con el Vaticano. El Papa tenía que cumplir su agenda, pero la meteorología era la que era”, explica.

Podía pasar cualquier cosa: desviar el vuelo y aterrizar en Tenerife Sur, volver a Las Palmas o llevar al Papa de otra manera.

Pero decidió seguir adelante. La situación era tan delicada que el aeropuerto de Tenerife Norte estaba cerrado cuando despegaron de Las Palmas.

“Le pedí al responsable del Vaticano que rezará con toda la delegación porque cuando despegamos el aeropuerto Tenerife Norte estaba cerrado por la meteorología”, cuenta. La incertidumbre se mantuvo hasta el último momento. “Cuando estábamos a cinco minutos del aterrizaje nos comunicaron desde la torre que la meteorología había mejorado”, recuerda aliviado. Y aterrizaron sin problema.

 

Los quince minutos de conversación con el Santo Padre

Al ser un vuelo crítico por la meteorología, también le privó de una ilusión personal: que el Papa pudiera acompañarle en la cabina durante el trayecto.

“Era un vuelo un poco más crítico por la meteorología y yo estaba concentrado en aterrizar bien en Tenerife Norte”, señala.

Sin embargo, lo mejor estaba todavía por llegar.

Tras el aterrizaje, una inesperada demora convirtió una pequeña decepción en un regalo inolvidable. Mientras colocaban la alfombra roja y preparaban la recepción oficial, la puerta del avión tardó cerca de quince minutos en abrirse.

“Salí de la cabina y los fotógrafos del Vaticano me hicieron una foto con el Papa. Como tardaban tanto en abrir la puerta, me quedé al lado de él con mi tripulación y nos pusimos a hablar como quien no quiere la cosa”.

Aquellos quince minutos le permitieron conversar con León XIV con una cercanía que jamás habría imaginado.

“Le expliqué la operativa, que aterrizar en Tenerife Norte es complicado cuando la meteorología no es favorable, que algunos vuelos se desvían a Tenerife Sur o regresan a Las Palmas. Él escuchaba muy interesado”.

También aprovechó para pedir bendiciones. “Llevaba de todo en mi maletín: el rosario de la abuela, medallitas de familiares y amigos en fin... Le pedí que hiciera una bendición general porque a mucha gente le hacía muchísima ilusión”.

 

 

 


Eduardo Cadenas con su tripulación del vuelo Las Palmas-Tenerife.
Foto: cedida

 

 

 

"Es tan cercano y tan lleno de amor....."

La conversación derivó hacia otros asuntos. Y Eduardo aprovechó esos momentos únicos para abrir su corazón. Le habló de los jóvenes que son la esperanza, de los retiros de Emaús y Effetá en los que participan sus hijos, de la importancia de las nuevas generaciones y también de Perú, país donde León XIV desarrolló gran parte de su ministerio.

Pero lo que más le impresionó fue la humanidad del Pontífice.

“Es tan cercano y tan lleno de amor que parecía que estaba hablando con el párroco de mi parroquia, y ¡era el Papa!. Es como Jesús quería, gente sencilla que habla con el corazón”, exclama. Todavía no da crédito.

“No tengo palabras para describirlo. He tenido mucha suerte”, reconoce. Antes de despedirse, le pidió que bendijera a las familias de toda su tripulación y a las familias de Iberia.

Su misión concluyó en Tenerife y regresó a Madrid como pasajero en otro vuelo.

“Llegué a casa catorce horas después, agotado, pero tremendamente agradecido y emocionado”.

 

Un matrimonio católico

La fe ocupa un lugar central en la vida de Eduardo Cadenas. Junto a su esposa, a la que conoció hace 33 años cuando ambos tenían 18, forma parte activa de la vida parroquial en Villanueva de la Cañada.

“Teníamos muy claro que queríamos dar a nuestros hijos una educación católica”. Su mujer es catequista y ambos participan en la pastoral familiar de su parroquia. Además, imparten cursos prematrimoniales para jóvenes que van a casarse por la Iglesia.

Tras realizar un retiro de Emaús con un grupo de Boadilla, ayudó a implantar estos retiros en su parroquia. “Los cuatro que lo habíamos hecho impulsamos Emaús y ya llevamos quince retiros”.

Respecto al pontificado de León XIV, tiene una visión clara.

“Creo que seguirá la misma línea que Jesús, que es lo que lleva haciendo la Iglesia desde que nació en la Cruz hace dos mil años, custodiando lo que Jesús nos enseñó”.

Y concluye: “En cada momento de la historia los papas, inspirados por el Espíritu Santo, guían a la Iglesia haciendo más hincapié en lo que es necesario en cada época. León XIV hará lo mismo que sus predecesores. El Espíritu Santo pondrá en su boca las palabras que la sociedad de nuestro tiempo necesite escuchar”.

 

 

 


Eduardo Cadenas.
Foto: cedida