De Libros

 

Una aventura nos espera: vivir con esperanza

 

El libro 'Reparación' del cardenal François Bustillo, "no pretende ser una lección moral ni una acusación, sino compartir una preocupación y, sobre todo, una esperanza", dice el obispo de Ajaccio

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 01/06/26


 

 

 

No es mucha la bibliografía que tenemos en español del cardenal, miembro de los religiosos Franciscanos Conventuales, François Bustillo, obispo de Ajaccio en Córcega. Recuerdo un libro, al alimón con quien era entones Sustituto de la Secretaría de Estado, monseñor Edgar Peña Parra, editado por PPC, que me puso sobre la pista de esta joven cardenal, nacido en 1968 en Pamplona.

 

 

 

  1. Compartir una esperanza
  2. Síntomas principales de la enfermedad de nuestro tiempo
  3. Donde Dios desaparece, se erosiona la confianza
  4. Una sociedad disociada
  5. Una aventura interior

 

 

 


Cardenal François-Xavier Bustillo.

 

 

 

La editorial Palabra nos presenta ahora un libro que ofrece una serie de reflexiones sobre la situación actual de nuestro mundo y sobre la necesaria respuesta de la propuesta cristiana.

 

Compartir una esperanza

Afirma el cardenal Bustillo que estas reflexiones “no pretenden ser una lección de moral ni una acusación, sino compartir una preocupación y, sobre todo, una esperanza: estoy convencido de que una sociedad mejor es posible”.

Tengo que confesar que en la primera parte, la del diagnóstico, que ocupa más páginas que la segunda, aborda la situación de la sociedad con notable profundidad. Esto hace que el lector tenga la impresión de que la situación está muy complicada y que nos encontramos en un momento en el que determinados procesos de lo que vendríamos a llamar despersonalización están llegando hasta las últimas consecuencias.

La reflexión que se hace sobre fenómenos que a la vez son personales y sociales como la sospecha, la duda acrítica, la desconfianza, la sed de venganza, el sadismo mediático, el individualismo, la permanente polémica, el miedo, la amargura, la erosión del tejido relacional, entre otras patologías, está cargada no sólo de una reflexión adecuada sino de experiencias personales.

 

Síntomas principales de la enfermedad de nuestro tiempo

Se percibe cómo el autor, a partir de conversaciones, de relaciones -un mundo relacional que parece regirse hoy por una lógica primaria-, de lo que ve y escucha, de la vida, va dando forma a una radiografía en la que jerarquiza cuáles son los síntomas principales de la enfermedad de nuestro tiempo.

Con frecuencia el cardenal Bustillo recurre a lecturas bien interesantes. Por ejemplo, a la hora de analizar el papel de la sospecha señala que “Paul Ricoeur supo captar muy bien la profundidad de este fenómeno: la sospecha es una postura mental que disecciona lo visible para rastrear en él lo invisible, un invisible que se percibe siempre como engañoso, disimulado, inquietante”.

 

Donde Dios desaparece, se erosiona la confianza

Recordándonos al mismo tiempo que “allí donde Dios desaparece, se erosiona la confianza”o que se “ha difuminado la frontera entre la confianza y la desconfianza”.

Me ha llamado la atención el conjunto de reflexiones que dedica a la política y a los políticos, lo que implica una particular preocupación por el adecuado gobierno de la sociedad.

Como en otras cuestiones, afirmaciones que hace el autor en este libro son síntesis de ese sentido común, el sensus fidelium, a la hora de analizar el presente. “La democracia -leemos- no necesita justicieros ideológicos, sino ciudadanos lúcidos, capaces de discernimiento y de gratitud hacia aquellos que, a veces, a costa de su paz interior, aceptan dedicarse a la cosa pública”. Ya sabemos cuáles son los riesgos de que el poder devore al ser.

 

Una sociedad disociada

Concluye la primera parte con la afirmación de que “la sociedad se desintegra: se vuelve “una sociedad disociada” para dar paso a una segunda parte en la que podríamos recordar, incluso parafrasear, lo que Blais Pascal escribió a un amigo ateo: “Haz lo que hacen los cristianos, y verás que es verdad”.

De lo que se trata es de una invitación a vivir porque Dios existe, como si Dios existiese, o como si Dios se hubiera revelado, confianza en “el poder de las palabras creadoras”, en las fuerzas que saben cuidar de la fragilidad, en la esperanza, que es como la paciencia a largo plazo, paciencia con uno mismo, con los demás, la paciencia y la misericordia que Dios tiene con nosotros.

 

Una aventura interior

Con un mensaje claro: “la espiritualidad cristiana no es, ante todo, una moral. No se reduce a códigos de conducta. Es una fuerza de liberación del espíritu, una aventura interior hacia la verdad del ser”.

Al fin y al cabo, el encuentro con Cristo es una ventura. “Una aventura -escribe el cardenal Bustillo- que nos invita a superar la mediocridad relacional, a abrir nuestro corazón, nuestra mirada, nuestras manos. Una sociedad reconciliada y pacífica nos aguarda. Pero para que se haga realidad, debemos creer, debemos tener esperanza”.

Hace tiempo escuché el rumor de que el cardenal Bustillo podría venir a una importante sede arzobispal de España. Le esperamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cardenal François Bustillo,
Reparación.
Palabra, 2026.