Tribunas

Signos de la Iglesia viva en España

 

 

 

Jesús Ortiz


Papa León XIV (Vatican Media)

 

 

 

 

 

Agradecemos la decisión del papa León XIV de visitar España dentro de unos días. Una deferencia con nosotros y señal de que confía en los buenos frutos que el Espíritu Santo suscitará para la Iglesia en España y más allá. En nuestras manos está la acogida ilusionada de sus palabras.

 

Comuniones y Confirmaciones

Estos días comprobamos la juventud de nuestra Iglesia cuando se suceden las primeras Comuniones en las parroquias. Miles de niños reciben por vez primera a Jesucristo presente en la Eucaristía, los padres y familias se ponen de fiesta, los coros preparan la celebración inmediata ayudando al debido recogimiento. Y cada familia celebra después el acontecimiento.

Algo parecido vemos en la administración del sacramento de la Confirmación de muchos jóvenes y mayores, pues crece el número de quienes se recuperan de una falta de formación y de participación en la Eucaristía, así como en la vida de las parroquias. Se puede decir que la presencia de tantas familias al recibir estos sacramentos rejuvenece la Iglesia visible, cuando muchos recuperan su vida cristiana acudiendo al sacramento de la Penitencia, algo que comprobamos de continuo los sacerdotes.

 

Perseverancia

Refiriéndose a jóvenes confirmados en Roma decía el papa León XIV:  «Entonces, si conferir la confirmación es una de las mayores alegrías del obispo, hay otra cosa que es una tristeza. Es que a veces, cuando el obispo confiere la confirmación, el don del Espíritu Santo, ¡ya no se ve a los jóvenes! Desaparecen de la parroquia. Y en este contexto deseo pedirles: presten especial atención a uno de los dones del Espíritu Santo llamado perseverancia. No olviden lo que han vivido en este tiempo, incluida la alegría de venir a Roma para celebrar juntos, orar juntos: que esta alegría viva en sus corazones y que sigan siendo fieles discípulos de Jesucristo; sean perseverantes en la fe, regresen a la parroquia —hay muchas actividades, muchas oportunidades—, pero sobre todo en la vida de fe, porque Jesucristo quiere caminar con ustedes, con cada uno de ustedes y con todos ustedes en comunidad, que es algo muy importante. La fe no la vivimos solos, la vivimos juntos. Y formar estas relaciones de amistad, de comunidad, es una forma de vivir la perseverancia como discípulos de Jesús.

"¡Así que no olviden esto! Es hermoso venir a Roma, es hermoso recibir el Sacramento, es maravilloso recibir la plenitud del Espíritu Santo, pero es muy importante que cada uno de ustedes asuma también este compromiso, esta promesa al Señor: que realmente desean continuar como sus amigos, sus discípulos, sus misioneros y que desean perseverar en la fe. Les dejo, pues, con estas palabras".

Conviene recordar el gran número de canonizaciones celebradas en la Iglesia durante la segunda mitad del pasado siglo y en el presente siglo XXI: mártires de ayer y de hoy (Teresa Benedicta de la Cruz, Maximiliano Kolbe), mujeres heroicas (Gianna Beretta Molla, Faustino Kowalska, Josephina Bakhita), jóvenes que han recorrido en pocos años el camino de la santidad (Lucía, Jacinta y Francisco, Carlo Acutis), religiosos o fundadores que rejuvenecen la Iglesia (Teresa de Calcuta, Pío de Pietrelcina, san Josemaría Escrivá). Y naturalmente los últimos Pontífices canonizados (Juan Pablo II, Pablo VI o Juan XXIII).

Todo esto y más indica que la Iglesia está viva y que la nueva evangelización se viene desarrollando desde hace décadas está dando sus frutos. El Concilio Vaticano II ha sido un hito valiente para renovar las estructuras eclesiásticas y sobre todo para difundir la llamada universal a la santidad para todos, con especial énfasis en la misión de los laicos en el mundo: santidad en el matrimonio, política y economía, enseñanza, asistencia, sanidad, o las artes.

Estos signos manifiestan una labor extensa e intensa durante meses y aun años de preparación de los niños y jóvenes en los colegios, las parroquias, sin olvidar tantos movimientos que crecen en número y calidad de sus miembros.

La tarea de formación permanente prepara y acompaña la acción del Espíritu Santo, organizando de modo habitual retiros, ejercicios, adoración eucarística, alabanza, además de encuentros de fraternidad y testimonios que atraen a tantos jóvenes que buscan a Dios superando los tópicos anticatólicos y laicistas. Porque el nivel humano que se ofrece a los jóvenes resulta asfixiante y sin salida para sus aspiraciones. No todo es política y menos trasnochar, beber, bailar o pasar el tiempo viendo series desilusionantes.

 

Dios actúa en su Iglesia

"Cristo sí; Iglesia no", dicen algunos cuando desconocen el origen y la naturaleza de la Iglesia de Jesucristo, su historia bimilenaria realizando los planes redentores del Señor, y la misión que corresponde a los cristianos de ser testigos fieles de Jesucristo.

Hoy día algunos manifiestan su desconfianza hacia la Iglesia, tal vez originada por ignorar su historia de servicio a la humanidad y la notable aportación de muchos santos, p.ej. numerosas labores asistenciales, educativas y culturales, y siempre la defensa valiente de la vida y de los derechos humanos.  Con frecuencia esa mala opinión está motivada por los malos ejemplos o escándalos, aunque muchas veces procede de una religiosidad débil que reduce la fe al sentimiento; entonces, las enseñanzas de la Iglesia, que están apoyadas en las leyes divinas y en su magisterio secular, resbalan sobre un yo imbuido de subjetivismo que sólo admite lo que le conviene.

Estas semanas de preparación para acoger al papa León XIV supera los tópicos y muestran la vitalidad de la Iglesia en España a la que el Santo Padre viene a confirmar en la fe y renovar la esperanza en este presente tan prometedor. Viene para abrir nuestros horizontes de fe testimonial y apostólica.

 

 

Jesús Ortiz López
Doctor en Derecho Canónico