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En Camerún lanzó una de sus frases más fuertes desde que fue elegido Papa: “El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”
19/04/26 | Marta Santín, X
En la primera gran gira africana del León XIV, el Papa ha realizado una declaración de prioridades: África como centro del crecimiento católico, diálogo con el islam y defensa a ultranza de la paz en zonas de conflicto. En su primera semana de viaje apostólico, el Pontífice ha recorrido Argelia y Camerún dejando imágenes simbólicas, mensajes de fuerte contenido político y social, y gestos pastorales que han marcado el tono de su pontificado.
- “Estoy en África para animar a los católicos, no para hablar de Trump”
- La poderosa imagen de Argel: un Papa descalzo en la mezquita
- Camerún: África joven y corazón del catolicismo
- Bamenda: la etapa más delicada del viaje
- La escena inesperada: poligamia y tradición africana
- Advertencia contra el sincretismo religioso
- Un viaje que define prioridades
La llegada del Papa León para la celebración de la santa misa en Camerún.
(@Vatican Media)
“Estoy en África para animar a los católicos, no para hablar de Trump”
La actualidad más reciente ha llegado este sábado, durante la rueda de prensa ofrecida en el vuelo papal. Preguntado por la polémica surgida en torno al expresidente estadounidense Donald Trump y algunas críticas vertidas desde círculos políticos conservadores por sus mensajes sociales, León XIV zanjó la cuestión con claridad: “Estoy en África para animar a los católicos, no para hablar de Trump”, según recogió Vatican News. El Papa evitó entrar en debates partidistas y recondujo la atención hacia el sentido pastoral de la gira.
Fuentes vaticanas interpretan esa respuesta como una muestra de estilo: firmeza, brevedad y voluntad de no desviar el foco de un viaje concebido para escuchar a las Iglesias locales, fortalecer a las comunidades católicas y llamar la atención internacional sobre las crisis olvidadas del continente.
La poderosa imagen de Argel: un Papa descalzo en la mezquita
Uno de los momentos más difundidos de la semana se produjo en Argelia, cuando León XIV visitó la Gran Mezquita de Argel. El Papa accedió descalzo, respetando la tradición islámica, en una escena que recorrió medios de todo el mundo.
Allí mantuvo un encuentro con responsables religiosos musulmanes y apeló al entendimiento mutuo. Según Vatican News, el Pontífice defendió que creyentes de distintas religiones deben trabajar juntos “por la paz, la dignidad humana y el respeto recíproco”. También pidió no utilizar la fe como arma de confrontación.
La elección de Argelia no fue casual. El país norteafricano conecta con las raíces intelectuales del cristianismo y con la figura de san Agustín, referente espiritual del Papa. León XIV recordó ese legado y presentó la búsqueda de la verdad y el diálogo como dos pilares esenciales para el tiempo presente.
La imagen del Papa caminando descalzo por la mezquita ha sido interpretada como una señal de continuidad con la diplomacia interreligiosa reciente, aunque con un estilo más sobrio y directo.
Viaje apostólico a Argelia: Visita a la Gran Mezquita de Argel.
Vatican Media.
Camerún: África joven y corazón del catolicismo
Tras Argelia, la gira se trasladó a Camerún, uno de los países donde la Iglesia católica tiene mayor vitalidad. En Yaundé, León XIV presidió una multitudinaria misa en el aeropuerto y animó a los fieles a vivir el Evangelio con esperanza en medio de las dificultades económicas y sociales.
En su encuentro con el mundo universitario, el Papa pidió a los jóvenes no resignarse a la corrupción, al desempleo ni a la emigración forzada. Les reclamó protagonismo moral y social, subrayando que África no puede ser vista como un continente condenado a la dependencia, sino como una tierra de talento, fe y futuro.
El enviado especial de Vatican News a Yaundé, Sebastián Sansón Ferrari, destacó el fuerte vínculo emocional entre el Pontífice y la población local, así como la calurosa acogida de miles de personas en calles y templos. Según sus crónicas, la visita ha sido recibida como un respaldo internacional en un momento complejo para el país.
Bamenda: la etapa más delicada del viaje
El momento políticamente más relevante de la semana llegó en Bamenda, en la región anglófona del noroeste camerunés, golpeada desde hace años por la violencia entre separatistas armados y fuerzas gubernamentales.
Allí León XIV celebró una misa por la paz y la justicia y pronunció algunas de las palabras más contundentes desde el inicio de su pontificado. El Papa denunció que “el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”, frase que tuvo eco inmediato en medios internacionales.
No se quedó ahí. También advirtió que “ningún poder construido sobre el miedo puede durar para siempre” y pidió a los responsables políticos que “escuchen el clamor de los pobres, de las víctimas y de los desplazados”.
En otro momento de la homilía llamó a rechazar la lógica de las armas: “No habrá paz verdadera mientras el hermano sea tratado como enemigo”.
Sin mencionar directamente gobiernos concretos, sus palabras fueron interpretadas como una condena global al autoritarismo, a la represión y a la instrumentalización del sufrimiento civil.
Miles de fieles asistieron, en una fiesta de colores y alegría,
presenciaron la Santa Misa por la Paz y la Justicia en Bamenda
(@Vatican Media).
La escena inesperada: poligamia y tradición africana
También en Bamenda se produjo uno de los episodios más comentados del viaje. Durante un encuentro con líderes tradicionales, uno de los jefes locales planteó al Papa la cuestión de la poligamia, una práctica socialmente presente en diversas zonas del país.
El dirigente explicó que muchas familias viven esa realidad y preguntó cómo integrar pastoralmente a quienes desean acercarse a la Iglesia católica. León XIV respondió con tono sereno, reconociendo la complejidad cultural del asunto, pero reafirmando la doctrina católica sobre el matrimonio monógamo y sacramental.
Según medios presentes en el acto, el Pontífice insistió en que la evangelización debe hacerse con paciencia, acompañamiento y respeto a las personas, evitando humillaciones públicas o exclusiones automáticas. El intercambio fue valorado como una muestra del choque —y también del diálogo posible— entre tradición local y enseñanza católica.
Algunos fieles presentes en la santa misa del Papa en el aeropuerto de Yaundé
(@Vatican Media).
Advertencia contra el sincretismo religioso
Otro de los mensajes más destacados en Camerún fue su llamada a no confundir la fe cristiana con prácticas ajenas al Evangelio. El Papa se hizo eco de las advertencias de los obispos cameruneses sobre la expansión de corrientes sincréticas y movimientos que mezclan creencias religiosas con intereses políticos o económicos.
León XIV pidió a los fieles “no dejarse confundir por quienes usan la fe” y recordó las palabras de san Pedro: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Asimismo, invitó a promover una verdadera inculturación del Evangelio —es decir, una expresión africana y auténtica de la fe cristiana— sin caer en mezclas esotéricas o manipulaciones ideológicas.
Ese mensaje ha tenido especial resonancia en un contexto donde proliferan grupos religiosos independientes, movimientos pseudomísticos y liderazgos carismáticos con gran influencia social.
Un viaje que define prioridades
La primera semana africana de León XIV deja ya varias conclusiones. La primera, que África ocupa un lugar central en su agenda. La segunda, que desea combinar cercanía pastoral con intervenciones claras sobre conflictos, pobreza y abuso de poder. Y la tercera, que el diálogo interreligioso seguirá siendo una pieza importante de su pontificado.
Desde la mezquita de Argel hasta la conflictiva Bamenda, el Papa ha proyectado una imagen de pastor global dispuesto a entrar en territorios complejos y debates incómodos. Todo ello mientras insiste en que el viaje no gira en torno a polémicas externas, sino a la misión esencial de la Iglesia: acompañar a los pueblos y sostener la esperanza.
La gira continuará en los próximos días con nuevas etapas africanas, pero su primera semana ya ha dejado claro que León XIV quiere un pontificado con fuerte presencia internacional, atención al Sur global y palabras sin rodeos frente a la injusticia.