De Libros
La respuesta de José Pedro Manglano a un cristianismo atascado en la cruz
El fundador de Hakuna presenta “El crucificado. Cuando hacemos del cristianismo una religión pereza”
José Francisco Serrano Oceja | 30/03/26
No soy un especialista en la literatura de José Pedro Manglano, fundador de Hakuna. Tengo que confesar que no he leído la serie de los santos de… y, excepto el libro de la historia de Hakuna y un libro que escribió sobre la confesión antes de meterse en su santo lío, no he leído nada más de este autor.
- Emotivismo y Hakuna
- Manual de ascética y mística cristiana
- Propuesta del sentido de la cruz
- El abrazo de Cristo al mundo
Pero en estas fechas de la Semana Santa 2026 cayó en mis manos este libro suyo, que lleva por subtítulo “Cuando hacemos del cristianismo una religión pereza”, que me ha parecido en cierta medida la síntesis de la espiritualidad que propone este sacerdote. Síntesis desde la que propongo se entiende lo que es y significa Hakuna.
Emotivismo y Hakuna
Como se ha relacionado en no pocos ambientes el reciente documento episcopal sobre el emotivismo y Hakuna, he leído también este libro con esa lupa. Gratamente me he dado cuenta de que quienes se han dedicado a propalar esa relación, desde este libro, es difícilmente sostenible.
Tengo que aclarar que no me ha parecido que el destinatario de este libro sea solo un determinado perfil de edad-adolescentes y jóvenes-, condición, nivel socio-económico o formación cultural.
Aunque es cierto, y eso no se puede negar, que plantea determinadas preocupaciones de fondo a las que también quiere dar respuestas que pueden estar ligadas a momentos de la vida, la sustancia del libro es universal en la relación con sus potenciales lectores.
Manual de ascética y mística cristiana
Al margen del “Epílogo curioso”, en el que el autor hace una descripción entre psicológica y espiritual de sí mismo, que es una buena carta de presentación, el libro es interesante no sólo por el enfoque que ofrece de la espiritualidad cristiana, desde la perspectiva de la centralidad de la cruz, sino por las fuentes en las que bebe para ofrecer esta propuesta de sentido espiritual.
Encontramos aquí una especie de manual de ascética y mística cristiana de primer uso basado en fuentes que combinan la patrística, con una tensión ineludible hacia la experiencia de los primeros cristianos, con autores de la espiritualidad, tanto occidental como oriental, consagrados.
A estos se añaden teólogos de indudable calidad como Von Balthasar, José Granados, o Juan José Ayán, además de las referencias a Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, que siempre son de agradecer, junto con las de autores de la espiritualidad y la literatura francesa principalmente del siglo XX.
Tengo que destacar que leer ahora algunas citas amplias de M. I. Rupnik produce cierto sonrojo, pero ahí está lo que escribió, que, digámoslo, tenía profundidad.
Propuesta del sentido de la cruz
Dicho lo cual vayamos al contenido.
Y el contenido es una propuesta del sentido de la cruz, es decir, de lo esencial o de la sustancia del cristianismo. De hecho, el libro se podría titular, en referencia a clásica discusión de la teología decimonónica, la esencia del cristiano o qué significa ser cristiano. Lo que significa la vocación cristiana, el significado del dolor, el sufrimiento, la muerte, los problemas de la humanidad herida y lo que implica la fe en la clave de la confianza en Cristo.
Un libro netamente Cristo-céntrico en sus planteamientos. Cristo es la clave de la existencia humana, no porque haya enseñado una moral, sino porque ha hecho posible una realidad nueva, una vida nueva. Es cierto como afirma Manglano que “no pocos planteamientos cristianos se han atascado en la cruz”. Amamos la cruz no por el sufrimiento, no por una pose estética, sino por el amor sin medida que manifiesta.
El abrazo de Cristo al mundo
En los primeros siglos, cuando los cristianos miraban la cruz, no veían tanto el sufrimiento sino el abrazo de Cristo al mundo. El planteamiento cristiano de la cruz es revolucionario porque no habla del dolor, sino del amor. La calidad de una religión ya no se mide por la cantidad de dolor que puede consolar, sino por la de amor que puede dar. La religión ya no es lo que la humanidad tiene que dar a Dios, sino cómo tenemos que dejar que nos dé.
Una vez que plantea la revolución del significado de la cruz y del sacrificio, el libro se adentra en las bases de una adecuada devoción a la pasión de Cristo, es decir, una reflexión sobre el amor sin límites. Esto lleva a seguir profundizando en lo que significa la afirmación cristiana de la vida, del amor, de la libertad, de la salvación.
Y de ahí a relacionar el sentido de la relación entre el viernes santo y el domingo de la resurrección, entre la cruz y la gloria de Dios en lo que afecta a la vida ordinaria, sobre todo a las diversas cruces que van apareciendo en el camino.
No está mal propuesta que hace Manglano: “Gritemos al mundo que Cristo es el más bello de los hombres, y que seguirle es la forma más bella de vivir”. Y así es.
José Pedro Manglano,
El crucificado.
CTEA Ediciones.