Diócesis
Según Pérez Pueyo, el difunto Papa le pidió defender la dignidad de su pueblo ante cualquier institución por prestigiosa y poderosa que sea
11/02/26 | Javier Arias, X
Monseñor Ángel Pérez Pueyo, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, abrió el pasado 3 de febrero el IV Ciclo de Conferencias de Pensamiento Cristiano 2025-2026, organizado por Acción Social Católica, con la colaboración de Fundación Caja Inmaculada, y coordinado por José Alegre Aragués.
- Once años como obispo de Barbastro-Monzón
- Situación de Torreciudad
- Pendientes de la resolución del comisario plenipotenciario
- Resolución redactada… y guardada en un cajón
- Papa Francisco le pidió que defendiera la dignidad de su pueblo
Monseñor Ángel Pérez Pueyo, obispo de la
diócesis de Barbastro-Monzón, durante la conferencia.
El evento sirvió para que el obispo y sus más estrechos colaboradores dieran cuenta de la situación en que se encuentra la diócesis que, con la reciente aprobación del nuevo plan pastoral, ya tiene hoja de ruta para los próximos años.
Once años como obispo de Barbastro-Monzón
Pérez Pueyo aprovechó una de sus intervenciones para hacer balance de estos casi once años que lleva como obispo de Barbastro, y aseguró que, de todo este tiempo, “no cambiaría por nada ni por nadie esta realidad”. Reconoció que las dificultades han sido múltiples, y que, sin embargo, “ha valido la pena, porque otra manera de ser Iglesia es posible”.
Situación de Torreciudad
Durante el turno de ruegos y preguntas, le pidieron aclaraciones al obispo sobre la situación en que se encuentra el santuario de Torreciudad, origen del conflicto enquistado entre el obispado y el Opus Dei que provocó la intervención del Papa Francisco en 2024 y acabó nombrando a Alejandro Arellano Cedillo, decano del Tribunal de la Rota vaticana, como comisario pontificio.
Aunque Pérez Pueyo dijo que le alegraba que le hicieran esa pregunta, su tono y falta de fluidez oral mostraba que existe cierto nerviosismo sobre este asunto. Monseñor Pérez Pueyo afirmó que, en su momento, este tema fue “el favor más duro que se me hizo”. “El vicario regional de la prelatura viene al obispado y pide la renovación contractual. Es un favor que nos pidió y que aceptamos. En ese proceso, yo hoy tengo que decir que ha sido el favor más fecundo que el Señor me ha hecho”, dijo.
Pendientes de la resolución del comisario plenipotenciario
“Este que os habla -siguió diciendo- es un hombre de comunión, que intenta por encima de todo integrar y abrir los caminos y cauces”.
La respuesta oficial que dio fue la que por todos es conocida: “En estos momentos estamos pendientes de una resolución del comisario”.
Resolución redactada… y guardada en un cajón
Una resolución, que RC ha podido saber que lleva ya tiempo redactada y guardada en un cajón, porque no sería muy beneficiosa para los intereses del obispo de Barbastro-Monzón.
Las recientes amenazas de dimisión del propio obispo (de las que luego se retractó) tampoco han ayudado a que el Vaticano decida hacer público el veredicto final, con el fin de evitar un problema mayor.
El Papa Francisco le pidió que defendiera la dignidad de su pueblo
Siguiendo con su respuesta sobre Torreciudad, el obispo de Barbastro volvió a escudarse en el difunto Papa Francisco para defender su modo de actuar en este conflicto.
Según relató Pérez Pueyo, “el Papa Francisco lo tenía clarísimo: misma situación de dignidad para un pueblo”. Aseguró que el Papa le decía que “una Institución por poderosa, prestigiosa que pueda ser, con palabras textuales de él (en referencia al Papa Francisco), jamás puede usurpar la dignidad de la devoción popular de un pueblo”.
“La virgen durante mil años ha estado al servicio del pueblo, y al servicio del pueblo nos gustaría que siguiera estando. Estamos confiados en que las cosas van a terminar bien. El tiempo está poniendo las cosas en su sitio. Nosotros queremos que se pueda difundir la devoción mariana en la que todos tengan cabida, pero no de manera exclusiva”, agregó el obispo.
Actualmente, el obispado ya no habla de ternas de candidatos para elegir el rector, ni de dinero que debería aportar la prelatura a la diócesis por el santuario. Lo que dice ahora es que lo que está en juego es “salvar” la devoción popular de una advocación mariana (la más conocida de la diócesis de Barbastro) cuasi usurpada por el Opus Dei, al que el obispo Jaime Flores encomendó en los años 50 arreglar la ermita en ruinas, construir un nuevo santuario y venerar la imagen de la virgen de Torreciudad cuya devoción se extiende hoy por los cinco continentes.