Mundo
El obispo de Passau critica que el proceso sinodal alemán ha intensificado polarizaciones, se acerca a visiones protestantes y revoluciona la moral sexual, ignorando advertencias de Roma
05/02/26 | M. S.
En las últimas semanas, con la culminación de la sexta y última asamblea del Camino Sinodal alemán, el obispo Stefan Oster SDB ha declarado públicamente su crítica profunda y detallada al proceso sinodal que durante años ha intentado impulsar cambios en la Iglesia Católica en Alemania. A su juicio, el proceso alemán se opone a la doctrina y la unidad de la Iglesia universal.
- 1. Reforma en lugar de restauración
- 2. Polarización entre posturas liberales-progresistas y conservadoras-tradicionales
- 3. Debilidad teológica en temas fundamentales
- 4. Tendencia hacia una Iglesia “protestante”
- 5. Revolución de la moral sexual
- 6. Posible distancia de la doctrina
- 7. Sacramentalidad en riesgo
- 8. Auto-secularización de la Iglesia
- 9. Distanciamiento de la Iglesia universal
- 10. Debilidad pastoral y polarización interna
- 11. No desea un cisma
- ¿Han escuchado suficientemente los obispos alemanes las advertencias de Roma?
Mons. Stefan Oster,
sacerdote y el 85.º obispo de Passau,
Alemania, desde 2014.
En su blog publica un artículo en el que expone los once motivos por los qué el obispo Oster se distancia de este camino sinodal. Además, también explica sus conclusiones en una entrevista a la web de su diócesis.
1. Reforma en lugar de restauración
El obispo Oster reconoce que muchos de los que participan en el Camino Sinodal tienen buenas intenciones personales y un deseo sincero de mejorar la Iglesia. Sin embargo, cree que el proceso ha actuado más como una reforma estructural amplia que como una renovación espiritual profunda. Para él, existe una diferencia esencial entre reformar estructuras humanas y profundizar la vida de fe de la Iglesia, algo que considera fundamental.
2. Polarización entre posturas liberales-progresistas y conservadoras-tradicionales
Una de las críticas más claras que Oster formula es que el sínodo alemán no ha reducido tensiones, sino que las ha intensificado. Según él, ha incrementado la polarización entre los laicos, entre los obispos alemanes e incluso entre la Iglesia en Alemania y la Iglesia universal. Esta división no ayuda a la unidad, sino que la pone en riesgo.
"Creo ver que, desde el inicio del Camino Sinodal, la polarización entre las posturas liberales-progresistas y las más conservadoras y tradicionales se ha intensificado dentro de nuestra Iglesia. Esto se aplica a la relación entre la Iglesia en nuestro país y el Vaticano, así como a las conferencias episcopales de otros países. Se aplica a las relaciones entre los miembros de nuestra conferencia episcopal, y también a las relaciones dentro del clero y entre los fieles", señala.
3. Debilidad teológica en temas fundamentales
Para Oster, el centro del problema del Camino Sinodal no se limita a discusiones sobre estructuras o prácticas, sino que gira en torno a la comprensión del ser humano, de los sacramentos y de la misión de la Iglesia. Él observa que este debate se ha conducido sin una reflexión suficiente sobre lo que significan realmente los sacramentos, lo que para él representa una base teológica esencial.
"En todas estas cuestiones, en mi opinión, está en juego la comprensión cristiana, y especialmente la católica, de la humanidad. Su esencia puede describirse mediante el concepto de sacramentalidad, distinguiéndola, por ejemplo, de la comprensión protestante de la humanidad. ¿Qué significa esto? Un sacramento es un signo finito, una realidad transitoria, materialmente perceptible, en y a través de la cual la presencia infinita de Dios se comunica al mundo de forma misericordiosa y eficaz", explica.
4. Tendencia hacia una Iglesia “protestante”
Oster interpreta que el proceso sinodal ha seguido lógicas que recuerdan al protestantismo más que a la tradición católica. Cita incluso palabras del papa Francisco: «Hay en Alemania ya una Iglesia Protestante. No se necesita otra». A partir de eso, subraya que el problema de fondo es que muchas propuestas sinodales se acercan más a modelos de Iglesia que a menudo están asociados históricamente con el protestantismo —especialmente en la percepción de sacramentos— que a la visión católica tradicional.
5. Revolución de la moral sexual
Aunque el texto de la asamblea sinodal alemana presentó propuestas sobre una nueva ética sexual que no llegaron a aprobarse por falta de apoyo episcopal, Oster rechaza la dirección general que estas propuestas querían tomar. Él afirma que no se trata únicamente de una cuestión de lenguaje, sino de la visión de la persona humana, de la sexualidad y de cómo la Iglesia la acompañará pastoralmente en el futuro.
6. Posible distancia de la doctrina
El obispo considera que muchas demandas del Camino Sinodal respecto de la moral sexual, el celibato y el acceso de las mujeres a órdenes sacramentales implican modificaciones que podrían debilitar la enseñanza tradicional de la Iglesia. Aunque reconoce que la doctrina católica puede y debe profundizarse, rechaza cambios que él considera doctrinalmente problemáticos o que carecen de fundamento plenamente católico.
7. Sacramentalidad en riesgo
Para Oster, la debilidad del debate sobre sacramentos significa un riesgo grave. Lo que está en juego, según él, no es apenas una cuestión de práctica pastoral, sino la comprensión misma de la presencia de Cristo en medio del Pueblo de Dios, algo que la Iglesia Católica ha preservado históricamente y que la distingue de otras tradiciones cristianas.
"Por lo tanto, en ningún momento del Camino Sinodal me he encontrado con un debate serio sobre cómo podríamos comprender más profundamente el significado de «sacramento» y cómo, con ello, podríamos reconsiderar el significado de la salvación. Mi lucha personal con el Camino Sinodal reside, pues, en la convicción de que la crisis de la Iglesia es, ante todo, una crisis de vida espiritual y de interiorización del contenido de nuestra fe, que es mucho más que un simple «mensaje». Se trata, más bien, de interiorizar al Señor mismo, de su presencia real, transformadora y renovadora, en nosotros y entre nosotros", expresa.
8. Auto-secularización de la Iglesia
Oster argumenta que algunas propuestas no surgen solo por respuesta a la secularización de la sociedad, sino que internalizan ese proceso dentro de la Iglesia misma: una especie de “auto-secularización” donde la Iglesia adopta criterios del mundo en lugar de ofrecer una alternativa espiritual.
9. Distanciamiento de la Iglesia universal
Aunque el Camino Sinodal pretende dialogar con la Iglesia en Roma, Oster subraya que en la práctica ha crecido una brecha considerable. Él cree que la Conferencia Episcopal Alemana no ha prestado suficiente atención a las advertencias y límites establecidos por el Vaticano, lo que ha profundizado tensiones y creado una sensación de desconexión con la teología y disciplina de la Iglesia universal.
10. Debilidad pastoral y polarización interna
Oster no niega que el camino sinodal haya contribuido en algunos campos, como el combate contra el abuso sexual. Sin embargo, sostiene que en cuestiones de doctrina y pastoral esencial ha sido fuente de división más que de comunión. Esta fractura interna no se limita a círculos teológicos o jerárquicos, sino que se percibe en las bases del Pueblo de Dios.
11. No desea un cisma
Finalmente, aunque crítico, Oster no desea un cisma. Por el contrario, expresa su esperanza de que, una vez concluido el proceso sinodal tal como se concibió, se pueda trabajar con mayor enfoque en la unidad de la Iglesia, guiados por el espíritu de comunión en la fe católica y en el marco de la doctrina universal.
¿Han escuchado suficientemente los obispos alemanes las advertencias de Roma?
En la entrevista publicada en la web de la diócesis, se le formula esta pregunta directa. El obispo Oster ha respondido sin ambigüedad: «No. Creo que el Camino Sinodal ha intensificado la polarización dentro del Pueblo de Dios, dentro de la Conferencia Episcopal y entre la Iglesia en Alemania y la Iglesia universal. Y espero que ahora podamos trabajar con mayor intensidad por la unidad.»
Su respuesta no se limita a una simple queja institucional, sino que apunta a una percepción más profunda: que las advertencias del Vaticano no solo fueron ignoradas en algunos casos, sino que el proceso en sí ha generado un movimiento que, desde su punto de vista, va más allá de lo que la Iglesia católica puede o debe aceptar sin poner en riesgo su unidad y su fe.
El Papa León XIV recibió en audiencia al obispo Stefan Oster.
Vatican Media.