03.07.08
Fátima, se ha escrito, es “sin duda la más profética de las apariciones modernas”. En 1917, tres pastorcitos de Aljustrel, no podrían inventar, sin intervención sobrenatural, un mensaje que, sólo a raíz de acontecimientos posteriores – la segunda Guerra Mundial, los daños causados por el comunismo a la fe cristiana - , ha desvelado su pleno sentido.
La fuente principal para saber qué pasó en Fátima siguen siendo las “Memorias” de la Hermana Lucía. No sólo las apariciones del Ángel o de la Virgen son detalladas por la mayor de los tres pastores, sino que también Lucía, con indudable talento literario, describe ambientes, costumbres, paisajes y personajes.
El libro de Manuel Fernando Sousa e Silva, “Los pastorcitos de Fátima”, (Editorial Homolegens, Madrid 2008, 415 págs, 20 euros.) constituye una buena introducción a la cuestión de Fátima; así como una buena guía de lectura y de interpretación de las “Memorias” de Lucía.
El libro está articulado en siete capítulos. En el primero, nos presenta a la familia de los pastorcitos: el matrimonio formado por Olimpia de Jesús y Manuel Pedro Marto, padres de Francisco y de Jacinta, y el matrimonio formado por Antonio dos Santos y María Rosa Ferreira, padres de Lucía. El capítulo segundo, se centra en los pastorcitos: Lucía, Francisco y la encantadora Jacinta.
El capítulo tercero se ocupa de las apariciones del Ángel, en 1915 y 1916. El cuarto, de las apariciones de la Virgen en Cova Da Iria: el 13 de mayo, el 3 de junio, el 13 de julio, los acontecimientos de agosto, con la aparición en los Valinhos, el 13 de septiembre y el 13 de octubre, cuando se produce el llamado “milagro del Sol”.
El capítulo quinto estudia el testimonio del mensaje por parte de los pastorcitos, deteniéndose en el modo de afrontar la enfermedad y la muerte los dos niños más pequeños, Francisco y Jacinta. El capítulo sexto está dedicado a los caminos de Lucía, que se hace primero Religiosa Dorotea en Galicia y, posteriormente, Carmelita en Portugal. El último capítulo trata sobre la beatificación de Francisco y de Jacinta.
Una lectura de gran interés, que aconsejo a todos. No faltan hechos que parecen remontarnos a los primeros siglos del cristianismo, a las historias de las persecuciones, como cuando las autoridades encerraron en la cárcel a estos niños tan pequeños, mezclados con delincuentes comunes. En el penal, los amenazaron con freírlos en aceite – amenaza que los guardianes se cuidaron bien de presentarla como creíble - si no revelaban el “secreto” que la Virgen les habría comunicado. Sufrieron así un verdadero martirio, mostrando los tres niños que estaban dispuestos a dar la vida por la fidelidad a la palabra dada a la Virgen.
Guillermo Juan Morado.