Colaboraciones
El peligro que amenaza a los cristianos es esconder la verdad
11 agosto, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
En una situación cultural como la de hoy, dominada por el relativismo, el peligro que amenaza a los cristianos es esconder la verdad: si realmente no creemos que Cristo es el Hijo de Dios vivo, la Palabra de Dios, que es verdad todo lo que Él nos dice, el cristianismo se convierte solo en una tradición. Entonces es posible pensar que el cristianismo es algo estéticamente bello o valioso, pero pierde su fuerza vivificadora. Porque por una religión que no es en realidad verdadera yo no estoy dispuesto a sufrir. Y un cristianismo por el cual ya no se puede sufrir, no tiene en sí mismo su auténtico valor.
El peligro de renunciar a la difusión de la verdad, bajo el pretexto de respeto al otro, aparentemente por humildad, en realidad significa que elegimos nuestra comodidad, que no admitimos la grandeza del cristianismo, que cambiamos la fe. Se contrapone a esta actitud el gran dicho de Tertuliano, que escribió: «Cristo no dijo soy una costumbre, sino soy la Verdad». Esta frase, precisamente en la actual crisis de verdad, nos atañe de modo especial.