Colaboraciones
Francis Wolff y el animalismo
02 junio, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
El filósofo Francis Wolff (19 de agosto de 1950), francés, arremete contra el animalismo en una entrevista concedida al diario El Mundo: «Me resulta difícil explicar a adolescentes que hombres y animales son dos entidades completamente distintas».
Wolff alerta en su libro (Tres utopías contemporáneas, editorial Erasmus) del peligro de las dos grandes ideologías actuales: el posthumanismo y el animalismo.
«Toda utopía se apoya en un 'nosotros'. Y uno de los grandes problemas hoy es que no sabemos quiénes somos...», sostiene Wolff.
«En 2009, dice Francis Wolff, escribí un libro titulado Notre humanité (Nuestra humanidad), y la conclusión es que ya no sabemos qué es la humanidad. Uno de los motivos es la caída de las religiones (también la filosofía griega...) tradicionales, que definían de una manera absolutamente estricta la diferencia entre el hombre, Dios y los animales».
Según Wolff, para «Aristóteles había tres tipos de seres vivos: los dioses vivientes inmortales, los seres vivientes mortales e irracionales y el hombre. Esa era la tradición del pensamiento occidental. Pero con la caída de las religiones se han borrado los límites entre el hombre y el animal y entre el hombre y el robot, entendido este como el nuevo dios de la contemporaneidad. Otro de los motivos que han contribuido a que no sepamos qué es la humanidad es el desarrollo de las neurociencias».
«La ciencia reina del siglo XX, en palabras de Wolff, era la física. Pero desde comienzos del siglo XXI, sigue diciendo, asistimos al triunfo de la biología, las biotecnologías y las neurociencias. Con su desarrollo se difumina la diferencia entre inteligencia humana e inteligencia artificial, entre conciencia humana y conciencia animal. Para un biólogo, un cerebro es un cerebro, no se puede distinguir la razón humana de la razón animal. En los últimos 15-20 años se ha impuesto la idea de una continuidad entre los animales y los hombres y sobre eso, entre otras cosas, se sustenta la ideología animalista. Cuando discuto con chavales de 15, 16 años, me resulta difícil explicarles que hombres y animales son dos entidades completamente distintas, porque se ha impuesto esa idea de continuidad. En Notre humanité yo recopilaba las definiciones de 'hombre' desde la antigüedad hasta hoy, y preveía el desarrollo de dos nuevas ideologías: el posthumanismo, que sueña con un nuevo 'yo' que triunfe sobre su animalidad y la mortalidad, y el animalismo. Y es exactamente lo que ha acontecido».
«Lo que nos caracteriza como humanos, dice F. Wolff, es la facultad de raciocinio dentro de un diálogo entre personas. Ese diálogo es la base de la definición del ser humano y de la ética de la humanidad. La comunidad humana es por definición una comunidad ética».
El filósofo francés señala algunas consecuencias peligrosas del animalismo:
«El riesgo del posthumanismo, sentencia Wolff, es la posibilidad de transformar la diferencia de clases en diferencia de especies. Y el animalismo, que a primera vista ofrece un aspecto muy generoso, también es peligroso. Si se transformara en un programa político supondría la prohibición absoluta de comer carne y pescado, de fabricar cosas de cuero... Algo absolutamente totalitario».