Colaboraciones
Semana Grande, Semana Santa o Semana Mayor
02 abril, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
Semana Santa
Jesús es el nuevo Cordero Pascual que nos trae la nueva liberación, del pecado y de la muerte.
La Semana Santa, es la verdad actualizada por medio de las celebraciones litúrgicas, por parte de la Iglesia católica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y como es la semana más importante de la cristiandad, se le llama Semana Mayor.
La Liturgia dedica especial atención a esta Semana, a la que también se le ha denominado «Semana Mayor» o «Semana Grande», por la importancia que tiene para los cristianos el celebrar el misterio de la Redención de Cristo, quien, por su infinita misericordia y amor al hombre, decide libremente tomar nuestro lugar y recibir el castigo merecido por nuestros pecados.
La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido solo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.
Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.
A la Semana Santa se le llamaba en un principio «La Gran Semana». Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.
Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.
Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.
La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.
Para los cristianos la Semana Santa no es el recuerdo de un hecho histórico cualquiera, es la contemplación del amor de Dios que permite el sacrificio de su Hijo, el dolor de ver a Jesús crucificado, la esperanza de ver a Cristo que vuelve a la vida y el júbilo de su Resurrección.
La mejor forma de vivir la Semana Santa es asistiendo a los oficios.
El Triduo Pascual
Cada celebración del Triduo (el Triduo se presenta no como un tiempo de preparación, sino como una sola cosa con la Pascua. Es un Triduo de la Pasión y Resurrección, que abarca la totalidad del misterio pascual. El Triduo comienza el Jueves Santo con la misa vespertina de la cena del Señor, alcanza su cima el Viernes con la celebración de la Pasión de Cristo y cierra con las vísperas del domingo de pascua, Vigilia Pascual en Sábado) presenta su fisonomía particular: la tarde del Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía; el Viernes se dedica entero a la evocación de la Pasión y Muerte de Jesús en la cruz; durante el sábado la Iglesia medita el descanso de Jesús en el sepulcro. Por último, en la Vigilia Pascual (la Vigilia Pascual se convierte en el punto central donde confluyen las celebraciones anuales de los misterios de la vida de Cristo), los fieles reviven la alegría de la Resurrección.
El misterio pascual que celebramos en los días del sagrado Triduo es la pauta y el programa que debemos seguir en nuestras vidas.
Conocer los signos de cada día
Domingo de Ramos: la procesión y las palmas.
Jueves Santo: la institución de la Eucaristía, la institución del orden sacerdotal y el amor al prójimo por medio del servicio.
Viernes Santo: la Pasión, el acto máximo de amor en la cruz, la muerte de Jesús por nosotros. También María, que permanece firme al pie de la cruz.
Sábado Santo por la mañana: silencio contemplativo, espera expectante. No hay misa.
Sábado Santo por la noche: Vigilia Pascual en la Noche Santa. El principal signo es el Cirio Pascual, el fuego, el peregrinar con la luz que es Cristo.
Domingo: Jesús ha resucitado, estamos de fiesta.
Es bueno que pongamos atención para ubicarlos en cada celebración y así vivirlos en plenitud.
Domingo de Ramos
Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.
En el domingo de Ramos se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén para celebrar la Pascua. Se repite un rito que el pueblo de la antigua alianza acostumbraba a realizar en la llamada «fiesta de las tiendas», cuando ellos portaban ramos durante las conmemoraciones para significar la esperanza en la venida del Mesías.
En la celebración del Domingo de Ramos, en la nueva alianza, también se elevan ramos y se cantan hosannas para significar que el Mesías tan esperado y deseado está en el medio de nosotros.
En este día la Iglesia recuerda que el mismo Jesús que fue aclamado a la entrada de Jerusalén será llevado a los tribunales, condenado, crucificado y muerto, pasando por humillaciones y tormentos que tenían en vista la Redención, la salvación de la humanidad, la victoria sobre el pecado y la muerte.
Jueves Santo
Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el Jueves Santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.
Es el tiempo de demostrar la humildad y sencillez al prójimo como Jesús lo hizo al lavar los pies a sus discípulos, a tener una actitud de servicio, una conciencia clara de vivir el mandato del amor, y una acción de gracias por la Eucaristía y el Sacerdocio Ministerial; en este día los sacerdotes renuevan sus votos de vida para con la Iglesia. También se realiza la bendición de los óleos que se utilizarán en las ceremonias de bautizos, unción de los enfermos y ordenaciones sacerdotales.
Es el día en que se conmemora la institución del ministerio sacerdotal, la institución de la Eucaristía.
En la tarde la Iglesia se reúne para abrir solemnemente el Triduo Pascual, con la celebración de las Cena del Señor, memorial del sacrificio de Cristo en la Cruz. Es la ocasión en que se recuerda el gesto de Jesús de lavar los pies de los discípulos indicándoles el mandamiento del amor.
La Iglesia permanece en vigilia de oración. Después la cena de aquel día en que Jesús celebró con sus discípulos, Jesús fue traicionado y entregado a los que lo irían a condenar.
Viernes Santo
Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.
Los cristianos estamos de luto, es uno de los días culminantes de la Semana Mayor, al recordarse la Pasión, Muerte de Jesucristo. Los fieles se acercan al templo a rezar el Viacrucis, a rezar las Siete Palabras, el Rosario del Pésame y sobre todo a reflexionar sobre el significado de MUERTE DE CRISTO, este día no hay misa, es el único día que no se celebra el Sacrificio Eucarístico.
La muerte de Cristo nos invita a morir también, no físicamente, sino a luchar por alejar de nuestra alma la sensualidad, el egoísmo, la soberbia, la avaricia… la muerte del pecado para estar debidamente dispuestos a la vida de la gracia.
La indicación es que el pueblo de Dios haga ayuno y abstinencia de carne. Toda la Iglesia permanece en un profundo silencio orante. Las reflexiones se vuelven todas para la Pasión por la cual pasa el Señor, por amor a cada uno de los hombres, para la salvación de la humanidad y en obediencia al Padre.
Dentro de este silencio, se inicia la celebración de la Pasión y Muerte del Señor. Se medita sobre el relato de la Pasión y habrá adoración del Santo Madero de la Cruz. De la cual pendió nuestra salvación...
Sábado Santo o Sábado de Gloria
Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una explicación de la celebración.
Es el segundo día del Triduo Pascual y la Iglesia está en espera, junto al sepulcro, NO ES SÁBADO DE GLORIA, sino sábado santo de luto, también durante la mañana no hay misa, el altar sigue desnudo, hasta después de la Solemne Vigilia Pascual, en la que se inaugure la PASCUA con el misterio del TRIUNFO DE JESÚS SOBRE LA MUERTE. ES EL SÍMBOLO DE LA LUZ, EN ESTA VIGILA PASCUAL CELEBRAMOS LA MISA MAYOR, LA MISA DE MISAS.
En este día «alitúrgico» la Iglesia entra en el silencio y en la meditación, sobre el sepulcro del Señor y recomienda esa actitud a sus fieles. Es en el Sábado Santo que se realiza la Vigilia Pascual que es considerada «madre de todas las celebraciones» de la Iglesia, cuando ya se evoca la Resurrección de Cristo.
Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua
Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.
La fiesta para los cristianos de todo el mundo ha llegado, porque se cumplieron las profecías de que Jesús al tercer día resucitaría, se renuevan en este día los sacramentos del bautismo y la confirmación. Es por eso también que cada DOMINGO, DIA DEL SEÑOR, NOS CONGREGAMOS TODOS LOS CRISTIANOS PARA DAR GRACIAS A DIOS POR SU RESURRECCIÓN.
La Resurrección del Señor nos abre las puertas a la vida eterna, su triunfo sobre la muerte es la victoria definitiva sobre el pecado. Este hecho hace del domingo de Resurrección la celebración más importante de todo el año litúrgico.
Resucitar en Cristo es volver de las tinieblas del pecado para vivir en la gracia divina. Ahí está el sacramento de la penitencia, el camino para revivir y reconciliarnos con Dios. Es la dignidad de hijos de Dios que Cristo alcanzó con la Resurrección.
Así, mediante la contemplación del misterio pascual y el concretar propósitos para vivir como verdaderos cristianos, la Pasión, Muerte y Resurrección adquieren un sentido nuevo, profundo y trascendente, que nos llevará en un futuro a gozar de la presencia de Cristo resucitado por toda la eternidad.
¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?
El pueblo judío celebraba la fiesta de Pascua en recuerdo de la liberación de la esclavitud de Egipto, el día de la primera luna llena de primavera. Esta fecha la fijaban en base al año lunar y no al año solar de nuestro calendario moderno. Es por esta razón que cada año la Semana Santa cambia de día, pues se le hace coincidir con la luna llena.
En la fiesta de la Pascua, los judíos se reunían a comer cordero asado y ensaladas de hierbas amargas, recitar bendiciones y cantar salmos. Brindaban por la liberación de la esclavitud.
La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.