Colaboraciones

 

¿Qué es un Nuncio Apostólico?

 

 

 

22 enero, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

En la actualidad, la misión diplomática de la Santa Sede ante los Estados con los que mantiene relaciones diplomáticas, la realiza la Nunciatura, al frente de la cual se encuentra un Nuncio.

Antes de que existiera el término «embajador», las relaciones entre dos o más países se realizaban a través de mensajeros o emisarios, aunque con el tiempo se utilizó el término lagatus para denominar a ese agente diplomático. La Santa Sede designaba lagati (en singular) a sus cardenales o representantes.

Con el tiempo se empezó a extender el término Ambaxiator (embajador) para aquellos que establecieran un acercamiento de un reino con otro.

La Santa Sede, no obstante, tenía dos figuras o clases de diplomáticos: los Nuntii (nuncios) y los procuratores (agentes negociadores). Los nuncios no tenían poderes para negociar, solo funciones de emisario.

Se le denomina Nuncio al jefe de la misión diplomática (Nunciatura) de máximo rango de la Santa Sede; su categoría es idéntica a la de un embajador. Ordinariamente se trata de obispos con estudios en relaciones internacionales y trayectoria diplomática. El nuncio es designado por el Papa.

Suele ocurrir que al hablar de los representantes pontificios no se tenga suficientemente en cuenta lo poliédrico de su quehacer. Con frecuencia, las opiniones se quedan en lo que concierne a su actividad ante los gobiernos, sin reparar que tienen otros cometidos. Por ejemplo, una de sus misiones básicas es ser heraldos de la palabra y la cercanía del Sumo Pontífice, haciendo presente en todo el orbe su paterna solicitud, estrechando también los vínculos entre el Obispo de Roma, Sucesor de san Pedro, y las Iglesias particulares peregrinas en el mundo, sin olvidar la tarea, cada vez más urgente y decisiva, del diálogo ecuménico e interreligioso.

Para captar de modo genuino la función de los nuncios apostólicos, bien definida en los últimos tiempos por los Papas Pablo VI y Juan Pablo II, es preciso resaltar que no es la propia de unos tecnócratas, ni ha de confundirse con la de los políticos. Los nuncios o los delegados apostólicos —en países que no tienen relaciones diplomáticas plenas con la Santa Sede— son pastores, hombres de Iglesia, formados humana, académica y sacerdotalmente para poder realizar con altas miras su tarea en todos los frentes que la misma abarca.

Los países que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede establecen correspondencia con el Estado Vaticano, pero también con la Iglesia Universal. Por esa razón, el protocolo demanda a los países referirse a un Nuncio como Su Excelencia Reverendísima y se le otorga el título de Decano como jefe de la misión apostólica del Santo Padre, el cual, en los países católicos, tiene precedencia sobre sus demás colegas acreditados para la misión.

El nuncio es el decano del Cuerpo Diplomático. El primer nuncio permanente en España ejerció su cargo entre los años 1492 y 1505. En su misión, destacamos: Representar al romano pontífice, de modo estable, ante las Iglesias particulares y ante los Estados y autoridades públicas.

Un nuncio apostólico o nuncio papal (en latín: Nuntius Apostolicus) es un representante diplomático de la Santa Sede —no del Estado de la Ciudad del Vaticano— con rango de embajador.

En pocas palabras, el nuncio apostólico es el representante del Papa. Los nuncios, de ordinario, no son cardenales, sino que reciben la ordenación como arzobispos al asumir el cargo, generalmente con el rango de arzobispo titular de una sede antigua. El nuncio apostólico es un diplomático del Vaticano con rango de embajador.

Servir también como diplomático ante el gobierno local es un rol importante. El nuncio suele desempeñarse durante unos cinco años en un puesto diplomático específico.

Un nuncio apostólico representa al Papa (la Santa Sede) en un estado o en una organización. Cuando la Santa Sede tiene una sede diplomática (como una embajada), el nuncio encabeza la misión diplomática allí, y el lugar se denomina nunciatura.

España ya tiene nuevo nuncio. Se trata de Piero Pioppo, un arzobispo italiano con una larga trayectoria diplomática. Lo comunicó el Vaticano, una vez recibió el plácet del Gobierno.